El dolor de dedos y la escritura

Escribo en la computadora desde hace siete u ocho años, pero no exigí tanto a mis manos y a la computadora como desde que empecé a compartir mis textos en Wattpad, ya casi cinco años. 

Aproximadamente le dedico a esta actividad unas 12 horas de mi día, a veces paso más horas, otra menos. Por ejemplo, durante mis recién finalizados días de estudiante de bachillerato dedicaba dos o tres horas, mi tiempo libre; sin embargo me pasaba seis horas tomando apuntes de todo lo que dijeran los maestros en clase y luego un rato más haciendo tareas en la computadora. Claro que mi padre me regaña por pasar tanto tiempo frente el monitor, pero sólo por eso: no me regaña pensando en mis manos, en el dolor que aparece cuando me paso del límite.

Hay temporadas donde el dolor en las articulaciones y la escritura son inseparables, como en estas vacaciones. ¿Ir con el doctor para checar? Jamás, este tipo de problemas los tengo desde pequeña. Y esa vez que fui me dijo algo que nunca podré cumplir: dejar de escribir.

¡Imposible! Yo vivo escribiendo, es mi manera de entretenerme y llegar a más personas, de alegrarles el día. Prefiero mil veces quejarme de mis muñecas y mis dedos a dejar este hobbie que tanto amo y me ha permitido conocer a personas estupendas. Además, si Olivia no escribe, se vuelve loca.

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Texto 1. Prohibido

México está muerto. México lleva muerto dos siglos. Para muchos, México es un mito, junto con sus pirámides, libros, murales, pinturas y cualquier rastro que pudieron haber dejado sus habitantes. No quedó nada. El fuego convirtió todo en cenizas y lo que no fue calcinado, cayó en manos del océano. Los supervivientes fueron despojados de su identidad nacional, sometidos a una nueva forma de vida, gobierno y una sarta de tradiciones y costumbres que no fueron fáciles de asimilar.

México había sentido en su piel desnuda el puño de hierro que cayó sobre él.

México había sido violado, ultrajado.

Por segunda vez.

Escrito en “El renacer de los dioses”.

15 de septiembre de 2516.

Ladrón de estrellas

Robar estrellas brillantes era parte de su rutina.

Brincaba de una roca a otra y extendía los brazos para agarrarlas. Observaba maravillado unos instantes cada esfera luminosa para después meterla en un viejo saco que colgaba sobre su espalda.

Las estrellas no fallaban en escaparse por el pequeño hueco en el saco y se esparcían por el mar oscuro. Cuando veía atrás, se encontraba con su botín regado por todos lados, formando figuras distintas, caminos luminosos. Maldecía y soltaba quejas, pero al final siempre terminaba regresando a recuperarlas.

Para él era un fastidio, ¿por qué tenía que romperse el saco? Todos sus sacos contaban la misma historia. Un día entendería que era su maldición, un castigo por desear apropiarse de todas las estrellas del cielo, del mapa que guiaba a los marineros por la noche.

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Entre pintura y árboles

Hubo una época llena de colores, en ese entonces yo tenía ocho años, casi nueve, los cumpliría dos meses después de empezar a ir a clases de pintura. Iba todos los sábados a las nueve de la mañana en punto, u ocho, ya no recuerdo. En la terraza te recibía Malena con un abrazo, ¡algunos hasta un beso! Luego te soltaba para que te acomodaras en la terraza trasera, pero para eso antes tenías que cruzar su casa y si algo recuerdo de la casa de Malena es que siempre estaba oscura. La única luz que entraba provenía de las ventanas y las puertas abiertas de par en par y era poca, sobre todo porque sus enormes pinturas cubrían gran parte de las ventanas.

Tres mesas rectangulares ocupaban el área para dar clases, además había un par de caballetes en las esquinas para los valientes que decidieran pintar en lienzos más grandes. Nunca fui de ese grupo, siempre he preferido pintar en lienzos pequeños por el simple hecho de ocupar menos espacio. Primero empecé con carboncillo, luego pasamos a pasteles y por último a acrílicos, los tres en un año. Los recuerdos más gratos que tengo de la clase son de cuando llegamos a los acrílicos.

A clase de pintura íbamos mis primas, tres amigas de la escuela y yo, sin contar la larga lista de chiquillos que no conocía, ni recuerdo sus nombres. Una de mis amigas, Ili, siempre llegaba con su ropa de marca; parecía que la pasarela se le había perdido sábado tras sábado, bueno, eso hasta la fecha. Malena le decía que llevase ropa cómoda, apta para manchar, pero Ili insistía en ir como muñequita. Ropa rosada, blanca, amarilla y demás que siempre terminaba como arcoíris. En un punto del año, por ahí de marzo, nos dejó de importar que la ropa de Ili se manchara, aunque a Sabrina, mi prima, siempre le daba un ataque cuando Ili se pintaba deliberadamente, o eso nos parecía.

Y su ropa no era lo único que se pintaba, también su cara. Estábamos pequeñas y un lienzo jamás sería suficiente para nosotras. El plato desechable con las pinturas también se convertía en un cuadro, el mantel de Malena igual y por supuesto, la piel de todo niño que se ofreciera servía como lienzo.

No sé quién nos había dicho que si nos pintábamos la cara con acrílico nos saldrían verrugas, cabe aclarar que no teníamos ni la más remota idea de lo que eran, pero nos pareció chistoso a Ili, Sabrina y a mí. No tardamos en coger el pincel rebosante de pintura y trazar una línea en nuestros brazos, las líneas se convirtieron en formas y letras. Reíamos mientras lo hacíamos, unas por estar pintando a una persona y la víctima por las cosquillas que le causaba el pincel. Usualmente esta víctima era Ili, la llegamos a pintar de payaso, le pusimos chapitas que parecían plastas de labial y un sinfín de veces escribimos “verruga” en su blanca frente. Antes de salir de la clase, Malena se apoderaba de su cámara y no nos dejaba ir hasta gastar su memoria, o eso nos pareció de pequeñas porque verdaderamente tardaba una eternidad.

Malena tenía una rottweiler enorme, ¡enorme! La tenían amarrada al tronco de un árbol durante las clases, pero algunas veces la veíamos aparecer en el jardín. Entonces la tranquilidad se perdía, las risas se convertían en gritos y los más pequeños se subían a sus sillas. Las primas Cervera nos quedábamos quietecitas en nuestro rincón, a veces Sabrina y yo nos metíamos a la casa. Si algo me da miedo es un perro negro y grande con cara de villano, quizá me he visto influenciada por los comentarios de mi padre. A él jamás le han gustado los perros como el rottweiler y el dóberman, siempre ha dicho que son perros traicioneros, perros que atacan. Gracias al cielo, Malena salía al rescate, o una de sus muchachas.

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Empezando una nueva historia

Hay una nueva historia en particular que me llama, quizá le tengo más confianza porque es un remake de una que escribí hace dos años y no pude terminar…

Wattpad ha sido uno de mis lugares favoritos en la web desde que descubrí la página en 2011… hace ya casi cinco años. Dios, me siento vieja.

Durante todo este tiempo he publicado historias, de las cuales quedan pocas por mi “obsesión” con la calidad de mi narración, el plot y los personajes. Después de un par de años, la historia que me parecía genial en su momento (porque había logrado cosas que jamás imaginé) terminó siendo mi peor pesadilla. Y bueno, ¿por qué no? La eliminé sin preguntar ni avisar.

Error, debí avisar.

En los últimos meses he empezado un par de historias, desgraciadamente no me han llenado o me quedo seca. Al parecer, según mi teoría, me encuentro en una resaca que inició (muy fuerte) cuando terminé “El juego de Artemisa”, una historia con mucho valor sentimental para mí y que me encuentro corrigiendo. Sin embargo, hay una nueva historia en particular que me llama, quizá le tengo más confianza porque es un remake de una que escribí hace dos años y no pude terminar… porque la protagonista era una cabeza dura a la que nunca entendí y todo se me estaba saliendo de las manos. Bueno, la detuve y la puse a reposar. Con un poco de suerte ya puedo terminarla.CLPC BANNERS

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Escribiendo

Primero me enamoré de las palabras, de las aventuras que vivían los protagonistas y de las emociones que me envolvían al leer. Luego se sembró en mi cabeza la idea de escribir palabras, de formar frases…

Escribir acerca de mi pasión por escribir es lo más complejo que me ha tocado redactar en meses. Es como si las palabras estuvieran ahí pero se negaran a salir. En realidad, me causa conflicto porque nunca me he visto en la necesidad de explicar el motivo de mi pasión. Solo sé que lleva años allí, alimentando mi corazón y la necesidad de contar algo que no puedo decir en voz alta, a veces porque las palabras van tan rápido que no puedo estructurar bien las ideas y cuando abro la boca con la intención de decir algo inteligente, sale algo bastante estúpido o junto palabras.

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Escribir me salva de olvidar ideas o pensamientos importantes, lo que tecleo en la computadora o apunto en mi libretita morada se quedará ahí. Llegará el día en que una persona lea lo que escribí, esas tonterías que pueden aparecer en una noche de insomnio acompañada de una laptop, una caja de chocolates y el cráneo floreado al que he llamado Rigoberta.

¿Cómo empecé a escribir? Bueno, es una historia que comienza con un libro de brujas y hadas en un valle encantado. Primero me enamoré de las palabras, de las aventuras que vivían los protagonistas y de las emociones que me envolvían al leer. Luego se sembró en mi cabeza la idea de escribir palabras, de formar frases, párrafos, textos cortos, cuentos y al final historias más largas; siempre con el objetivo de contar algo, lo que sea. Era maravilloso ver cómo se formaban tramas en mi cabeza que yo no controlo.

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Concierto de David Garrett

6 de marzo de 2016

Cuando llegamos, largas filas de personas serpenteaban en la explanada del Coliseo. Cinco minutos. Estábamos al final, que en ese momento parecía el lugar más recóndito del planeta. El viento corría sobre la piel de las personas, aire frío que torturaba a más de uno. No veíamos la hora de entrar, la cola avanzaba muy lento, podías ir a ver qué sucedía y al regresar encontrarías a tus acompañantes dos lugares más adelante.

De repente el movimiento cobró velocidad, quizá porque ya era hora y más de la mitad de la gente seguía afuera.

Primeros gritos de emoción

A nuestro alrededor las personas parecían desconocer la hora, caminaban de aquí para allá, los que subían las escaleras decían que no bajarían en mucho tiempo, otros comentaron que hicieron el deporte de la semana. Tres corrían emocionadas, ignorando que debían subir tres pisos. Muchos, como ellas, se movían por el recuerdo de los meses que llevaban deseando que ese día llegara, por la emoción creciendo en su interior y el gusto de escuchar un violín.

Unos quince minutos esperando que pasara el vendedor de Domino’s y apagaron las luces. Círculos amarillos en el escenario despistan a la gente cuando se empieza a escuchar el violín. Los más hábiles encuentran a David Garrett más rápido que otros, camina por una lateral rodeado de los de seguridad, se mete entre la gente. Los gritos van en aumento, la emoción se desborda antes de quedarse contenida en las bocas de los presentes en un grito silencioso que vuelve a sonar cuando Garrett llega al centro del escenario.

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Mexico: I dream

Mexico is a country that struggles with poverty and corruption, this causes that
many young people lack of a good education and nowadays if you are not professionally trained the opportunities you could find open in your way are few. But even if all the children had quality education some would pass hard times looking for a space to display their art. It is ironic that Mexico is known for its cultural richness but the promotion of art isn’t enormous as it should be.

Society has photo-1446569971295-057569541991outlined that if you go by the arts path you’ll be unsuccessful and die by starvation, but if you want to be a mathematician or lawyer you’ll live like a king, travel to Europe and have dinner with the queen. And here is where I ask myself: what literature, paintings, and other arts will we pass on to our children if the education system forbids the development of artistic talent? Not everyone does well in mathematics or physics. This country also need intellectuals, people with sensibility for the fine arts.

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